Alimentación y conteo de raciones 

Sobre este tema, es mejor que si queréis aprender bien preguntéis a vuestra enfermera, educadora o endocrino. Lo que yo os puedo contar un poco es como lo hago yo.

Como recomendación para aprender qué son las raciones de hidratos de carbono y la dieta por raciones un artículo de la Asociación de Diabéticos de Madrid.

Os recuerdo que 10 gramos de hidratos de carbono equivalen a una ración de hidratos de carbono y que si miráis páginas extranjeras lo mas probable es que cuenten directamente los hidratos por gramos.

Actualemente hay herramientas que hacen esta labor de conteo más sencilla, una de ellas serían aplicaciones como Social Diabetes, que es muy completa también para hacer el seguimiento de tu diabetes en general y luego lo que yo uso cuando tengo dudas es la Tabla de Hidratos de Carbono de Serafín Murillo en colaboración con la Fundación para la Diabetes, que ahora trae una novedad, que puedes ver las equivalencias de tus alimentos a través de un buscador.

Por mi parte he de confesar que suelo contar las raciones “a ojo”, después de tanto tiempo pesando mirando y viendo el efecto de los distintos alimentos, me resulta más fácil buscar medidas similares como “una manzana del tamaño de un puño” o un trozo de pan de “dos dedos de grosor”. 

¿Y por qué el conteo es tan importante? El bolus wizard que sería algo así como la función inteligente de la bomba, te ayuda a calcular la cantidad de insulina que deberías administrarte según los parámetros que ya has metido previamente como sensibilidad, unidades por ración, objetivos…

  
Sabiendo la glucosa en sangre, la insulina activa y el número de raciones de hidratos de carbono, te indica cuántas unidades deberías ponerte, digo deberías porque a parte del criterio del aparato hay que tener en cuenta el propio, a lo mejor si vas a hacer ejercicio por ejemplo te pondrás un poco menos.

  
Y así es un poco el funcionamiento de las comidas.

Hasta mañana! 😉

Rayos X, viajes en avión y el sistema Minimed 640g

 

 

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Hoy he vuelto del trabajo después de unas merecidas vacaciones, y estaba echando un vistazo al manual del Sistema Minimed 640G a ver si había algo de lo que no había hablado.

Me ha llamado la atención un apartado “Rayos X y Viajes por avión”.  Bien, en este apartado del apéndice comenta un par de cosas a tener en cuenta en las revisiones médicas, recomiendan que si vas a someterte a una radiografía , resonancia magnética , TAC u otro tipo de diagnóstico que implique exposición a la radiación te quites la bomba de insulina el transmisor y el sensor dejándolos fuera de la zona de acción.

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En cuanto a los viajes en avión, avisa de la posibilidad de tener que desconectar las comunicaciones inalámbricas, de hecho al principio cuando ves por primera la opción “modo avión” en el menú de la bomba de insulina no suele pasar desapercibido.

Mientras el modo avión esté activo el transmisor continua midiendo los niveles de glucosa. Cuando se desactive el modo avión y se reanude la comunicación, el transmisor enviará hasta 10 horas de datos del sensor a la bomba.

Lo que sí que advierte el manual, es que si has estado más de 6 horas con el modo avión, deberás reconectar el sensor, teniendo que hacer su pertinente calibración a las 2 horas.

Así que ya sabéis, cuidado en los aviones no la vayáis a liar y para las pruebas médicas mejor dejar el aparato fuera para que no se estropee.

Hasta mañana!

 

 

Bomba de insulina 640g con sensor en un campamento, ¿cómo fue?

Este pasado domingo volvieron tanto monitores como los chavales de los campamentos de la Asociación de Diabéticos de Madrid. Como algunos recordaréis por un post que colgué, coincidió que uno de los niños llevaba el sistema integrado de Medtronic y me pidieron un poco de ayuda previa antes de enfrentarse a esta nueva tecnología.

Bueno, pues ya a la vuelta he podido hablar con el monitor que estaba al cuidado de este niño y me ha contado un poco qué le había parecido.

Lo primero que me comentó es que los dos primeros días fueron un poco de adaptación al cambio, pero luego mejor, es normal, según le vas pillando el tranquillo al sistema.

Y un poco en conclusión estás fueron sus opiniones agrupadas por pros y contras

PROS:

– Las noches, las hipoglucemias que se remontan solas sin tener que comer.

– El chaval a pesar de llevar solo 10 días con el sistema a penas miraba la pantalla, no estaba ni mucho menos obsesionado, pero tampoco era un pasota ni mucho menos.

– Las tendencias ayuda sobre todo por la noche

– Está guay para evitarte los controles de media mañana y merienda.

– Los controles capilares rara vez diferían de lo que marcaba el sensor

CONTRAS:

– No te ahorras un gran número de controles, entre calibrados y controles para tomar decisiones de hipos, hipers…

– Se cayó un sensor en la piscina a las 2 horas de haberlo puesto nuevo

– Que cuando pierde señal estando en suspensión de basal puedes estar mucho tiempo sin insulina y no darte cuenta.

– La incertidumbre de cuando te metes en el agua, porque el sistema funciona pero el sensor pierde la señal.

MEJORAS:

– Cuando consigan reducir el tiempo y número de calibraciones será un gran avance.

– Tener la posibilidad de que la basal no se reduzca al 100%, poder regularlo en porcentaje.

 

Ha hecho especial énfasis en los calibrados, y en que si se mejora el tiempo y las veces que hay que calibrarlo…¡sería un puntazo!

 

Evolución de sensores

Creo que ya había comentado que en su momento ya había tenido contacto durante un corto periodo de tiempo sensores de Medtronic.

Pues resulta que haciendo limpieza en casa de mis padres he encontrado estas reliquias

  

Por lo que parece y recuerdo, llegué a utilizar un par de sensores, pero fui un poco miedica al ponerme este último, la razón creo que se ve clara en esta foto

  
Se trata de una aguja de un grosor considerable que se pinchaba con el aparato azul alargado a 45 grados.

Si lo comparamos con el Enlite…creo que la mejora se ve muy muy muy claramente

  
Además este antiguo sistema necesitaba que los nuevos sensores estuvieran conservados en frío, es decir, en la nevera, lo que complicaba su almacenamiento y con ello su transporte. Recuerdo también que a pesar de las calibraciones, sus resultados no eran ni mucho menos parecidos a los actuales, dando unas cifras no siempre acertadas.

He de reconocer que en su momento, a pesar de llevarlo poco tiempo, le dio pistas a mi endocrino para ajustar las insulinas, ya que aunque las cifras no fueran 100% exactas, si que se podían ver las tendencias.

Sigamos mejorando hacia sistemas más exactos y más cómodos 😉

Vida de pueblo 

La vida de pueblo se caracteriza por comer bien, dormir bien, pasarlo bien y ver a la familia, y hoy desde luego que se han cumplido todas estas características. 

  
Un plato mediano de paella 4 Raciones de Hidratos de Carbono, un trozo de pan 1 Ración de Hidratos de Carbono y un poquito de melón 0,5 Raciones de Hidratos de Carbono, que hacen un total de 5,5 Raciones.

Para la merienda os vais a relamer, un maravilloso salchichón salmantino, que contaría como proteínas y grasas, con un trocito pequeño de pan, una racioncilla, ¡ñam¡

  
Y a parte de comer fuimos a volar aviones de aeromodelismo 

   

 
Y a bañarnos al pantano, ¡un día de lo más completo! 

 

Sensores, vacaciones y agua.

Hoy escribo desde Salamanca. He venido de visita un par de días con mi hermana al pueblo de mi madre a bañarme en el pantano, comer bien y estar en familia.

  
Este fin de semana estuve también en otro pantano, el de Burguillo, que pillaba más cerca de casa. Desde luego confirmé que el apósito transparente es lo que realmente mantiene bien pegado y sujeto el sensor, aunque pasados los días se queda un poco feo por el pegamento

  
Y lo que también pude confirmar es que aunque la bomba y el sensor puedan estar en el agua por tiempo ilimitado, cuando está sumergido el sistema se pierde la señal del sensor, no pudiendo ver la glucemia a tiempo real. Eso sí, en cuanto sales del agua vuelve a su funcionamiento normal.

Mañana me espera una rica comida familiar y más vida de pueblo, ya os iré contando 😉

Bombas de insulina, sensores y Seguridad Social.

Como algunos habréis leído y otros ya me habéis preguntado por distintos medios, mi experiencia con el Guardian 2 Link, el Enlite que junto con la bomba de insulina Minimed 640g forman el Sistema Integrado con SmartGuard y monitorización continua de glucosa solo durará 64 días que terminarán el 15 de agosto.

¿Por qué solo estos días? bueno, esto es una prueba en la que me han dejado probar el nuevo sistema para poder contar mi experiencia, pero, desafortunadamente a día de hoy la Seguridad Social en España no cubre el gasto ni de sensores, los ahora tan sonados sistema flash ni ningún sistema de monitorización continua.

Bueno, con alguna excepción los sensores no se financian más que en unos pocos centros para casos especiales. Por ejemplo en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid para embarazadas o mujeres que lo planifiquen y otros casos muy inestables.

Antes que nada, os quería dejar un enlace a una interesante entrevista al Dr. José Ramón Calle hecha por la Fundación para la Diabetes con fecha 1 de mayo de 2008 que recoge algunas preguntas y respuestas que nos pueden ayudar.

 ¿Cuánto cuesta una bomba de infusión continua de insulina? ¿Están financiadas por la seguridad social? ¿En todas las comunidades autónomas? ¿Cuánto cuesta ponerla por privado?

El 19 de marzo de 2004 apareció recogida en el BOE una Orden Ministerial de una semana antes en la que se decía que todo paciente que precisara la bomba debía recibirla con financiación completa por la Sanidad Pública, incluyendo el material desechable, siempre y cuando un especialista avalara que el paciente cumplía la indicación. Por tanto, desde esa fecha ninguna Comunidad Autónoma puede alegar que no la cubre (con anterioridad ya la pagaban algunas Comunidades). La mayoría de las aseguradoras médicas también las cubren, aunque con el preceptivo informe del experto. Dado su precio, que varía según los modelos pero que superaría los 6.000 euros de entrada más un material desechable cuyo coste varía según el tipo y según el número de recambios que se precisen, pero que superarán fácilmente los 120 euros mensuales, lo lógico es buscar la financiación externa. Lo que sí varía en las diferentes Comunidades e incluso en hospitales de la misma Autonomía es el nivel de exigencia. Los trámites burocráticos varían, a veces son prácticamente inmediatos y otras más engorrosos. En bastantes centros se establecen listas de espera aunque una urgencia como un embarazo mal controlado debiera “saltarse” dicha lista.

 Dr. Calle, me gustaría saber en qué aspectos se basa un endocrinólogo o pediatra-endocrino para recomendar poner una bomba a un niño o adolescente y si dicho criterio es el mismo que utilizan todos los especialistas (endocrinólogos y pediatras-endocrinos) de España. Por otro lado, me gustaría saber si todos los Hospitales (públicos) de tercer nivel deben disponer obligatoriamente de equipos formados en bombas de insulina a los niños y adolescentes. Se lo pregunto porque en Canarias no hay, de momento, un sólo Hospital que haya puesto una bomba de insulina a un niño (sólo conozco un caso de un adolescente. Lo más común es colocarlo a adultos con tipo 1 y, sobre todo, a embarazadas con diabetes tipo 1). Muchas Gracias. Fran (Tenerife)

Las indicaciones generales son comunes para todos los países y, dentro de España, para todas las Comunidades Autónomas, pero luego se pueden interpretar de manera diferente. Visto en sentido amplio, prácticamente todo diabético tipo 1 sería candidato, ya que es raro que un paciente no sufra variaciones bruscas en sus niveles de glucemia, no tenga tendencia a subir el azúcar coincidiendo con el amanecer (el llamado fenómeno del alba), hipoglucemias en la madrugada,… Incluso los que tienen hemoglobinas glucosiladas por debajo de 7 muchas veces es a expensas de hipoglucemias que les bajan la media. Entre los distintos países varía enormemente el número de portadores: mientras que en Estados Unidos más del 20% de tipo 1 las lleva, en España apenas llegamos al 1%, también por debajo de la media europea, lo que hace pensar que están infrautilizadas. Si consideramos que si un paciente no cumple los objetivos con el tratamiento intensivo convencional el paso siguiente es la bomba, es evidente que los porcentajes no coinciden, ya que desgraciadamente son bastante numerosos los pacientes mal controlados. También es cierto que el paciente precisa estar bien entrenado y que debe hacerse al menos 3 ó 4 determinaciones de glucosa capilar (en una gota de sangre del pulpejo del dedo); al mismo tiempo, se precisa infraestructura; idealmente, debiera haber un teléfono de 24 horas atendido por expertos (médicos, además del teléfono de asistencia técnica) y consultas específicas para estos pacientes llevadas por profesionales entrenados, lo que no siempre es posible por la sobrecarga asistencial. En grandes ciudades es más sencillo formar grupos especialmente dedicados al tema, pero en sitios más pequeños muchas veces se prefiere derivar a un centro de referencia. En Canarias, en concreto, es cierto que no está demasiado extendido su uso y es apenas anecdótico en la edad pediátrica. Posiblemente sería preferible una coordinación con algún grupo de adultos. En Tenerife podríamos citar al grupo del Dr. Morcillo, del Hospital Universitario, y en Las Palmas al Dr. Boroná y a la Dra. Wagner, del Insular.

Recomiendo a todo el que esté interesado en ponerse a sí mismo o a algún familiar como pudieran ser niños o adolescentes la lectura de esta interesante entrevista. Os enlazo también el documento del BOE del 14 de marzo de 2004 sobre la Autorización para financiar con fondos públicos bombas de insulina y los criterios para su implementación.

Actualmente empiezan a surgir peticiones para incluir los nuevos avances dentro de la Seguridad Social, sería necesaria una revisión que incluyese estos sistemas y que además incluyera a todos los pacientes, no solo a los que lo precisen como medida en casos muy complicados o situaciones especiales.

Termino hoy con esta reflexión que espero que en el futuro se convierta en una realidad.